Nefelibata, estaba escrito…


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Seguro que conocéis el juego del diccionario. Sí, ese en el que una persona (de un mínimo de tres) coge un diccionario y elige una palabra, y el resto de jugadores tienen que escribir la definición que les evoque esa palabra en un folio.

A finales de mayo de 2007 me encontraba en João Pessoa de intercambio académico. Esos eran los últimos días que pasaría en esa maravillosa ciudad antes de emprender un viaje pseudo-mochilero por medio Brasil com o meu parceiro Carlos, y apetecía bajar las revoluciones del viaje y pasar unos ratitos a gusto con algunos de los buenos amigos que hicimos allí. Una de las personas más especiales y que más me marcaron en mi estancia en la capital paraibana fue sin duda Zonda Bez, un periodista y artista visual pernambucano que luchaba por hacer llegar el cine a los más recónditos rincones del estado de Paraíba.

Una noche estábamos los tres en su fabulosa casita del barrio de Castelo Branco, a tiro de piedra del campus de la UFPB. Tirados en el suelo y con un sopor embriagador vagando en el ambiente, decidimos ponernos a jugar (valga la redundancia) al juego del diccionario. Yo elegí empezar primero y escogí la palabra totalmente al azar, esto es, abrí el diccionario por una página cualquiera y con los ojos cerrados dejé que mi dedo cayera en la página.

Cuando los abrí no podía dar crédito de lo que estaba viendo. ¡Qué palabra tan bonita! ¡Qué sonoridad! ¡¡Qué significado!! ¡albricias! ¡evohé! ¡caracoles con tomate! Ante mi mirada atónita, les dije la palabra y les pedí que la escribieran, que enseguida entenderían mi asombro. La palabra en cuestión, elegida inocentemente a ciegas, era NEFELIBATA:

do Gr. nephéle, nuvem + bates, que anda

adj. e s. 2 gén.,

que ou pessoa que anda nas nuvens;

Lit.,

diz-se do literado ou poeta excêntrico, que desconhece ou despreza os processos conhecidos e o bom senso literário; designação de uma escola de poetas que, presos de um ideal elevado e preocupados com o requinte e a musicalidade da forma, se afastavam dos cânones consagrados na literatura;

fig.,

indivíduo que, animado de um ideal, não atende aos factos da vida real, positiva.


1.Que ou quem anda ou vive nas nuvens.

2.Fig. Diz-se de, ou literato alambicado que despreza os processos simples, fáceis.

Vamos, que esa palabra define a aquel que está siempre en las nubes, que camina sobre ellas. Y no sólo eso sino a los literatos que se toman a la ligera las normas tradicionales. Me encantó, y desde ese momento la tomé como mía (porque además, yo soy bastante despistado y me va bastante la palabra). Al día siguiente la puse bien grande y con mayúsculas en la portada de mi diario de viaje brasileño. También pensé que lo primero que haría al pisar suelo español sería buscar esa palabra en un diccionario, porque por la sonoridad de la raíz podría existir también en español. Aquí la definición del DRAE (en el María Moliner ni siquiera aparece):

(Formación culta del gr. νεφέλη, nube, y βάτης, nombre de agente, de βαίνω, andar).

1. adj. Dicho de una persona: Soñadora, que anda por las nubes. U. t. c. s.

Y ahora un poco de historia sobre la palabra (Fuente: elcastellano.org):

El poeta nicaragüense Rubén Darío usó esta palabra en su poema Epístola, que escribió en homenaje a la esposa de Leopoldo Lugones:

Que ando, nefelibata, por las nubes… Entiendo.

Que no soy hombre práctico en la vida… ¡Estupendo!

Y volvió a usarla en Mar Latino:

 

Nefelibata contento,

creo interpretar

las confidencias del viento

la tierra y el mar…

Se trata de un cultismo (voz de creación culta, no nacida en el habla popular) que se formó con las palabras griegas nephéle ‘nube’ y bates ‘el que anda’. No conocemos ninguna referencia sobre su uso antes de Darío, que vivió entre 1867 y 1916. Nefelibata nunca había aparecido en ningún diccionario antes de ser incluida en el de la Real Academia, en 1984. En portugués, nefelibata se registra con el mismo origen y significado a partir de 1899.

Hace ahora aproximadamente un año conocí a Paris Legakis, un estudiante de bellas artes griego que pasaba por Granada un par de semanas en su camino hacia Lisboa, donde haría su Eramus. Al final se quedó casi dos meses en casa. Parecía un guerrero maya al estilo Matrix con la cabeza rapada tipo El último mohicano, una cabeza llena de ideas revolucionarias.

Nos entendíamos en un lenguaje que sólo nosotros conocíamos, un pastiche entre inglés, español, portugués y griego, con el que nos comunicábamos por horas. Me hablaba continuamente, cuaderno de notas en mano, de mil y una ideas que tenía para poner en práctica por todas las grandes ciudades por donde pasara.

Un día se puso a esbozar unos curiosos gatos que parecían sacados de alguna película de Tim Burton, y me comentó que le gustaría hacerlos en stencil (graffitis hechos con plantillas) por el Albaycin, ya que había visto que los graffitis abundaban por el barrio blanco. Sólo le faltaba un nombre artístico para firmarlos, una palabra sugerente, nueva, intrigante. Yo, viendo todo lo que se movía en su cabeza, lo tuve claro: Nefelibata.

Así que si os fijáis en los pocos gatos que quedan vivos y que no han sido mancillados por la funesta mano del copia y destroza graffitis “KK”, veréis una inscripción que pone “Nefelibata”. Desde aquella época, Paris, que ahora está en Atenas acabando su carrera para regresar en un futuro próximo a España, pasó a llamarse a sí mismo Nefel, y sigue sin tocar suelo, caminando sobre las nubes, allá por donde pasa. Efjaristó refilé, pu ise? ti kanis?


Los gatos del Albaicin te vigilan silenciosos...

Los gatos del Albaicin te vigilan silenciosos...

Más fotos de los gatos aquí, aquí, aquí, aquí, aquí, aquí y aquí. Qué bueno es hacer feliz a la gente con tan poquito.

Apadrina una palabra en vías de extinción en Reserva de palabras: Nefelibata.

Nefelibata en “La palabra más bella del castellano” de la página “Escuela de escritores

2 respuestas a Nefelibata, estaba escrito…

  1. Justo después del ImaginaFunk, mi novia y yo nos bajaremos a visitar Granada. Ya queríamos bajar el verano pasado, también después del ImaginaFunk, pero nos quedamos sin pasta y nos tuvimos que volver antes a Zaragoza.

    Creo que hemos pillado el hostal en el barrio del Albaycin, aunque no estoy seguro del todo porque lo ha reservado mi novia. De todas maneras nos daremos un paseo por el Albaycin para ver si vemos los gatos de Paris/Nefel.

    Tú que has vivido allí unos cuantos años, ¿nos recomiendas algo más, además de la Alhambra, la catedral, las cuevas de los gitanos… (de lo típico y conocido) y del club afrodisia? es decir, ¿algo que sólo sabéis los que habéis vivido en Granada?

    Ah, caos-almente yo también llevo el pelo a lo mohicano, como Paris/Nefel! :).

    Nefelibata: bonita palabra

  2. nefelibatrad dice:

    Visto lo visto, te respondo directamente en tu e-mail. Como diría The Police: “Too much information running through my brain”, en un mail me ordeno las ideas y te respondo, ¿ok doki?

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