Primavera con dos esquinas rotas


Esta primavera se ha hecho mucho de rogar. Después de muchos meses de lluvia, nubes color zinc, viento incómodo y frío punzante, el sol por fin ha desembocado en las calles de Granada inundando plazas y paseos y obligándonos a disfrutar de esta tan ansiada luz que nos revive. Pero parece que, como dicen los uruguayos de la Vela Puerca, “la vida es así, que te da sólo pa’ quitarte”. Porque hay dos gigantes que se han montado en un haz de luz, y sin hacer mucho ruido, con la humildad que me parece los ha caracterizado siempre, se han ido.  El músico Antonio Vega la semana pasada, y ayer mismo el poeta uruguayo Mario Benedetti.

Nunca escuché demasiado de Antonio Vega, pero los 15 temas que escuché se me quedaron clavados como puñales dentro. Era un tipo que, como leí alguna vez, sólo le interesaban las canciones que te matan, que te dejan aturdido. Lucha de gigantes, El sitio de mi recreo, Se dejaba llevar, Una décima de segundo, Mi hogar en cualquier sitio o la maravillosa versión de Serrat del Romance de Curro el Palmo atestiguan lo que digo.

Lucha de gigantes en el reencuentro de Nacha Pop veinte años después (con sólo de guitarra de Antonio Vega incluido, era un grandísimo guitarra solista).

El otro gigante que se ha ido es Mario Benedetti. No hablaré mucho más de él porque ya escribí una entrada hablando de la enfermedad que ha acabado por llevárselo. Creo que mis palabras están de más, es mejor recordar las suyas.

Táctica  y estrategia en la película El lado oscuro del corazón.

 

LIBERTAD, de Beatriz. Extraído de Primavera con una esquina rota (1983).

Libertad es una palabra enorme. Por ejemplo, cuando terminan las clases, se dice que una está en libertad. Mientras dura la libertad, una pasea, una juega, una no tiene por qué estudiar. Se dice que un país es libre cuando una mujer cualquiera o un hombre cualquiera hace lo que se le antoja. Pero hasta los países libres tienen cosas muy prohibidas. Por ejemplo matar. Eso sí, se pueden matar mosquitos y cucarachas, y también vacas para hacer churrascos. Por ejemplo está prohibido robar, aunque no es grave que una se quede con algún vuelto cuando Graciela, que es mi mami, me encarga alguna compra. Por ejemplo está prohibido llegar tarde a la escuela, aunque en ese caso hay que hacer una cartilla mejor dicho la tiene que hacer Graciela, justificando por qué. Así dice la maestra; justificado.

Libertad quiere decir muchas cosas. Por ejemplo, si una no está presa, se dice que está en libertad. Pero mi papá está preso y sin embrago está en Libertad, porque así se llama la cárcel donde está hace ya muchos años. A eso el tío Rolando lo llama qué sarcasmo. Un día le conté a mi amiga Angélica que la cárcel en que está mi papi se llama Libertad y que el tío Rolando había dicho que era un sarcasmo y a mi amiga Angélica le gustó tanto la palabra que cuando su padrino le regaló un perrito le puso de nombre Sarcasmo. Mi papá es un preso, pero no porque haya matado o robado o llegado tarde a la escuela. Graciela dice que papá está en libertad, o sea está preso, por sus ideas. Parece que mi papá era famoso por sus ideas. Yo también a veces tengo ideas, pero todavía no soy famosa. Por eso no estoy en Libertad, o sea que no estoy presa.

Si yo estuviera presa, me gustaría que dos de mis muñecas, la Toti y la Mónica, fueran también presas políticas. Porque a mi me gusta dormirme abrazada por lo menos a la Toti. A la Mónica no tanto, porque es muy gruñona. Yo nunca le pego, sobre todo para darle ese buen ejemplo a Graciela.

Ella me ha pegado pocas veces, pero cuando lo hace yo quisiera tener muchísima libertad. Cuando me pega o me rezonga yo le digo Ella, porque a ella no le gusta que la llame así. Es claro que tengo que estar muy alunada para llamarle Ella. Si por ejemplo viene mi abuelo y me pregunta dónde está tu madre, y yo le contesto Ella está en la cocina, ya todo el mundo sabe que estoy alunada, porque si no estoy alunada digo solamente Graciela está en la cocina. Mi abuelo siempre dice que yo salí la más alunada de la familia y eso a mí me deja muy contenta. A Graciela tampoco le gusta demasiado que yo la llame Graciela, pero yo la llamo así porque es un nombre lindo. Sólo cuando la quiero muchísimo, cuando la adoro y la beso y la estrujo y ella me dice ay chiquilina no me estrjes así, entonces sí la llamo mamá o mami, y Graciela se conmueve y se pone muy tiernita y me acaricia el pelo, y eso no sería así ni sería bueno si yo le dijera mamá o mami por cualquier pavada.

O sea que la libertad es una palabra enorme. Graciela dice que ser un preso político como mi papá no es ninguna vergüenza. Que casi es un orgullo. ¿Por qué casi? Es orgullo o es vergüenza. ¿Le gustaría que yo dijera que es casi vergüenza? Yo estoy orgullosa, no casi orgullosa, de mi papá, porque tuvo muchísimas ideas, tantas y tantísimas que lo metieron preso por ellas. Yo creo que ahora mi papá seguirá teniendo ideas, tremendas ideas, pero es casi seguro que no se las dice a nadie, porque si las dice, cuando salga de Libertad para vivir en libertad, lo pueden meter otra vez en Libertad. ¿Ven como es enorme?

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