No sólo de música brasileña vive el hombre (II)

30 agosto 2009

Barbara Kruger

Barbara Kruger

Para de lo que voy a escribir ahora, hace no mucho tiempo, me hubiera puesto una banda negra en los ojos para que no se me reconociera, como en los programas de televisión de testimonios, pero como mi época radical bolchevique hace tiempo que la pasé y te das cuenta que nunca puedes decir de éste agua no beberé, voy siendo más flexible y tolerante (sobre todo conmigo mismo, soy yo mi mayor inquisidor) y voy aprendiendo a verle el lado positivo a las cosas, a ser menos brasa y sermonear menos a la gente, darme unos puntitos en la boca, y allá cada cual con su ley, que yo me debo a la mía.

 

Y es que, sí amigos, se trata del Facebook, esa comunidad social virtual que se ha extendido por el mundo como la pólvora. La primera noticia que tuve de ella hizo que se me erizara el pelo y que pensara que en la vida me metía yo en una cosa de esas. Fue por una noticia en el periódico, en plena campaña de las elecciones generales de 2008, en la que vi que Mariano-nonaino Rajoy se había abierto un perfil, “para estar más cerca de la gente de la calle”. Era una invención de unos estudiantes de Harvard, que la habían creado para estar en contacto entre ellos, y se acabó extendiendo por todo el planeta. Al final me acabé abriendo un perfil porque todo el mundo lo tenía. Pasé mi época de estar enganchado, y cuando le vi todo lo malo e irreal que tenía (que es mucho y llenaría páginas con ello, pero hoy hablaré de lo bueno), me salí, no sin antes enviar un mensaje de dos páginas a todos mis contactos, explicando tranquilamente mis razones para salirme y lanzando varias cuestiones al aire para que los susodichos se las plantearan. Obviamente, no sólo nadie pensó en dejarlo, sino que meses después yo volví a caer en sus redes, más profundamente que antes además. Supongo que pasar el verano más tórrido que se recuerda en Santomera también ayuda.

Pues lo bueno es que de repente te das cuenta de que puedes entrar en contacto con mucha gente que tenías perdida. Y aunque no siempre tengas muchas cosas que decir a cada uno de ellos, sí que se pueden compartir muchas cosas interesantes con muchos de tus amigos, rápidamente, y además en común. Sigo pensando que la mayor parte de cosas que te ofrece el Caralibro son simples y llanas chorradas para matar (o perder) el tiempo, además de cuestiones de privacidad de datos, fotos, exhicionismo que a veces roza la chabacanería (a veces parece el ¡Hola!, pero con noticias de la gente “normal”), pero yo me agarro ahora a lo bueno que me aporta. Una de las premisas altermundialización es reinventar y reciclar las cosas que el sistema nos da para darles un uso beneficioso para nosotros, causándonos los mínimos dilemas ético-morales posibles. Un cincel, según el uso que se le dé, puede servir para modelar una bella escultura o para cometer un asesinato con ensañamiento, nocturnidad y alevosía. Una de las tantas enseñanzas que podemos extraer de un filme tan profundamente filosófico como Instinto Básico es que un picador de hielo puede servir tanto como para preparar un delicioso mojito como para asesinar a un tipo siguiendo los pasos de un personaje de una novela policiaca negra. Pues con el Facebook igual.

Y con lo melómano que yo soy, obviamente lo que más me gusta es toda la música nueva que he conocido casi sin comerlo ni beberlo. La gente va compartiendo sus descubrimientos en música, cine, ilustración y arte gráfico, noticias, política, etc., y es lo que yo tomo, con lo que me quedo, y yo intento pagar esa “solidaridad artística” con otras cosas que creo la gente debería conocer. Y este verano eso es lo que más me ha sorprendido entre otras cosas, la ingente cantidad de música maravillosa nueva que me han hecho llegar. Y a mí me ha venido muy bien ir tomando esos artistas como pildoritas, porque normalmente me entra la vena pirata y me hago en un abrir y cerrar de ojos con una cantidad de música y películas que ni mis bis-sobrinos (¿?) podrán llegar a escuchar y/o ver en su totalidad. Otros ritmos, otras formas, y en este caso, otras fuentes. Y como dicen los Aslandticos, me he quitado la venda, y de igual manera que mucha gente me ha pasado graciosamente sus perlas, aquí las pongo yo ahora, para quien tenga una tarde cansada y perezosa (como la que me ocupa) y quiera abrirse a mundos que el mainstream nos tiene vetados. Soy un “indiegente”, que no gente indie.

Pasen y vean lo que ésta malévola herramienta imperialista nos puede llegar a brindar gracias a la curiosidad de los que en ella se mueven, se deslizan y escapan. Bon appétit.

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La maldad humana absoluta

22 agosto 2009

Otra vez la casualidad ha querido que caigan en mis manos dos obras maestras que sin saberlo tenían y tienen mucho que ver entre sí. Esta vez han sido los dos últimos libros que he leído. Por un lado, Maus: relato de un superviviente, de Art Spiegelman, y por otro, Estrella distante, del genial escritor chileno ya fallecido, Roberto Bolaño.

Portada de la última edición española de MausMaus es un libro del que había oído hablar y que sabía que tarde o temprano acabaría leyendo, por la curiosidad que despertaba en mí el hecho de que sea el único cómic que ha ganado el premio Pullitzer (lo que hace el buen marketing). Se trata de un cómic (más bien una novela gráfica) en la que el autor cuenta con minuciosidad la experiencia de un judío polaco durante la ocupación nazi a través de las vivencias de su padre. Lo que se ve en películas de Hollywood como La lista de Schindler o El pianista se queda en un cuento de hadas si lo comparamos con muchos pasajes de este cómic, donde muestra mil situaciones vejatorias, patéticas y de torturas por las que pasa el personaje, el padre del autor, que salva su vida por pura casualidad, sin que lleguemos a entender cómo lo consigue. Es realmente espeluznante ver hasta donde puede llegar la maldad humana. Este cómic hace que te plantees muchas cosas sobre la vida, la muerte, la crueldad pura y absoluta del ¿ser humano?, y no sólo eso sino que hace que revises mil prejuicios (buenos y malos) que tenemos sobre los judíos y otras cuestiones de la historia mundial moderna. 

Pero además, y tal vez lo que es más novedoso y estremecedor para mí, el autor intercala una y otra vez escenas de la relación personal que tiene con su padre. De hecho todo el cómic se sustenta sobre esa relación: el autor, hablando con su padre, se preocupa e interesa por su ascendencia, la historia de su familia y cómo sobrevivieron al nazismo. Art Spiegelman aparece en el cómic desde la primera página, y lo va desarrollando con escenas en las que aparece hablando con su padre, cuaderno de notas o grabadora en mano, mientras éste le relata la durísima experiencia vital que sufrió, todo ello aderezado con escenas familiares a las que a veces da un poco de vergüenza asistir. Pero todo eso es lo que humaniza más el relato, lo vuelve más cercano y es cómo consigue atarte a él. Cuando acabó el libro sentí que quería seguir exponiendo mi mente a todo lo que me brindaba, para que pusiera a prueba mi capacidad de análisis, de empatía, de comprensión. Muy recomendable, la verdad.

Se presenta en blanco y negro, con unos dibujos muy toscos, en los que destacan las figuras lánguidas y escuálidas de los ratones sobre fondos duros y oscuros. Y es que aquí los personajes son animales: los judíos son ratones estilizados, los nazis son horondos gatos de afilados colmillos, los suecos son renos, los estadounidenses son perros y los polacos son cerdos (saquen sus propias conclusiones). Por ejemplo, a mí me ha causado bastantes dilemas morales el que identifique cada nacionalidad con un animal, y que incluya por lo tanto a los judíos como estatus de nación, identificándolos con ratones. Por ejemplo, los alemanes y polacos, ya sean nazis, colaboracionistas o simples almas en pena que sobrevivieron al Holocausto como pudieron, están siempre representados por el mismo animal, gatos y cerdos, sin distinciones. El autor no considera de ellos más que lo que se supone que pone en sus pasaportes.

Hay una escena que me chocó muchísimo, y que no cesó de hacer run run en mi cabeza mientras leía el libro, y creo que está puesta a propósito para causar en el lector este tipo de preguntas. En dicha escena, el autor no sabe cómo dibujar a su mujer, que es de nacionalidad francesa, si como un alce, una rana, una coneja, una perra (por dios qué connotaciones que tienen estos dos animales en femenino), y su mujer se enfada, no sé si con más o menos razón (¿porqué reivindicar tu condición de ratoncita?), porque se siente discriminada. Al final decide dibujarla como un ratón porque ella se acabó convirtiendo al judaísmo para contentar al padre del autor, la fuente de todas las anécdotas del cómic. Yo, que no sé a qué le tengo más tirria, si al separatismo al que nos llevan las religiones más mayoritarias o al separatismo al que nos llevan la defensa de las supuestas razas superiores y naciones ancestrales, no pude evitar sentir pena y tristeza al ver cómo el autor, que sabe lo que es sufrir discriminación por cuestiones religiosas, hace ya de por sí en la génesis de su obra una discriminación con la religión como base (o como dice Jorge Drexler, cantante uruguayo judío que es mi pura debilidad: “no hay pueblo que no se haya creído el pueblo elegido). Aunque hay que reconocerle que esa división da mucho juego desde el punto narrativo (es muy curioso ver cómo dibuja a los judíos que se hacen pasar por polacos o alemanes). En fin, allá cada cual con sus creencias.

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Feliz y curioso cóctel veraniego

8 agosto 2009

Cuadro 'Las cuatro estaciones' del pintor checo Alfons Mucha

Cuadro 'Las cuatro estaciones' del pintor checo Alfons Mucha

A veces, la poesía se esconde en los lugares más extraños e inusuales. Y no me refiero en un sentido más bien abstracto, como por ejemplo ver algo de poético en la manera en la que mi abuela desgrana con dificultad un racimo de uvas. Me refiero a un texto en sí, un texto que a priori no ha nacido para albergar en su interior nada de poesía, pero que por alguna extraña paradoja, acaba descubriéndose como un melodioso e hipnótico texto.

Hace un par de semanas estaba hojeando el periódico. Llegaba ya al final del diario y pasaba por la página dedicada a la predicción meteorológica cuando algo me llamó la atención e hizo que me detuviera. Debajo de los mapas de isobaras, las tablas de temperaturas nacionales e internacionales y justo encima de una fotografía tomada por el Meteosat, se encontraba lo que parecía un pequeño artículo de opinión. ¿Un artículo de opinión en la sección del tiempo? Qué cosa más rara… el artículo estaba firmado por una tal María Josep Picó, quién aparecía retratada en una pose relajante, que transmitía paz y seguridad. Ahora sé que fue Premio Nacional de Periodismo Medioambiental en 2005. El artículo se titulaba La combinación, lo cual me pareció perfecto para un pequeño artículo de opinión insertado en la página del tiempo, un exótico cóctel.

Lo leí por encima y noté que algo se me escapaba… ¡no me había enterado de nada! Lo intenté varias veces, pero me quedaba tan hipnotizado por la harmonía que me transmitía el texto que sólo podía fijarme en el vaivén de las palabras dentro de mi cabeza. Me encantó la manera en la que estaba redactado y realmente me pareció como un pequeño tesoro escondido en esas páginas por lo común anodinas. Es tal vez una (gran) tontería, pero me parece que este pequeño texto está construído con un habilidad magistral para encadenar sustantivos y adjetivos largos y melódicos, de tal manera que te lleva de principio a fin como flotando encima de una mansa ola. Es algo que me encantaría tener, esa habilidad para salir airoso de una acumulación de palabras biensonantes, darles el toque justo para que parezca que han caído así por casualidad, cuando en el fondo hay mucha práctica y experiencia detrás de una simple frase perfectamente engarzada.

Si no creen lo que digo sobre la harmonía del texto, prueben a leerlo en voz alta, de forma pausada e impostando la voz, como si estuvieran declamando una poesía romántica o uno de los artículos de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. O bueno, si lo prefieren pueden leerlo mentalmente en el caso de que tengan bastante desarrollado el sentido del rídiculo tanto propio como ajeno. A mí me parece muy hermoso el texto, aunque siga sin querer entender su significado (bastante diáfano por otro lado), porque prefiero quedarme con las caricias mentales que me proporciona.

LA COMBINACIÓN

María Josep Picó

María Josep Picó

María Josep Picó, Martes, 21 de julio de 2009, leído en La Opinión de Murcia

La incidencia del viento de levante va a suavizar, en las zonas cercanas al litoral, el incremento de las temperaturas, más acusado desde ayer en el centro y el sur de la península Ibérica. Sin embargo, a partir de mañana este flujo con recorrido marítimo tiende a disminuir por la entrada de una masa de aire sahariana mucho más cálida, favorecida por una depresión barométrica ubicada al noroeste peninsular. Ésta, a su vez, rebajará los valores térmicos en aquella área, como indica el pronóstico del Ceamet. En el área mediterránea, la acción del aire africano coincidirá con los vientos cálidos y sin carga húmeda de poniente. Por ello, mañana se espera un día tórrido.

 

Fotografía de Shana y Robert ParkeHarrison

Fotografía de Shana y Robert ParkeHarrison

Me encanta. La sonoridad del texto me evoca (salvando las distancias) el lenguaje gíglico creado por Julio Cortázar y que éste usa magistralmente en el capítulo 68 de su grandiosa ¿novela? Rayuela. El gíglico es como un juego, un lenguaje musical formado por palabras totalmente inventadas pero que compuestas de una determinada manera en una oración dotan a ésta de una harmonía total. Y si estamos atentos, de un significado… demasiado significado si tienes mucha imaginación.

Rayuela, Capítulo 68

Apenas él le amalaba el noema, a ella se le agolpaba el clémiso y caían en hidromurias, en salvajes ambonios, en sustalos exasperantes. Cada vez que él procuraba relamar las incopelusas, se enredaba en un grimado quejumbroso y tenía que envulsionarse de cara al nóvalo, sintiendo cómo poco a poco las arnillas se espejunaban, se iban apeltronando, reduplimiendo, hasta quedar tendido como el trimalciato de ergomanina al que se le han dejado caer unas fílulas de cariaconcia. Y sin embargo era apenas el principio, porque en un momento dado ella se tordulaba los hurgalios, consintiendo en que él aproximara suavemente su orfelunios. Apenas se entreplumaban, algo como un ulucordio los encrestoriaba, los extrayuxtaba y paramovía, de pronto era el clinón, las esterfurosa convulcante de las mátricas, la jadehollante embocapluvia del orgumio, los esproemios del merpasmo en una sobrehumítica agopausa. ¡Evohé! ¡Evohé! Volposados en la cresta del murelio, se sentía balparamar, perlinos y márulos. Temblaba el troc, se vencían las marioplumas, y todo se resolviraba en un profundo pínice, en niolamas de argutendidas gasas, en carinias casi crueles que los ordopenaban hasta el límite de las gunfias.

Como dice María Josep Picó en su artículo… esperemos un verano bien tórrido.


Yo también soy Varry Brava

7 agosto 2009

Varry Brava - Idolo

Varry Brava, el grupo ganador del III Concurso de Pop-Rock ciudad de Orihuela, está a punto de publicar su primera maqueta. Uno de los compositores del grupo es el inefable Aäron Sáez, brillante y vertiginoso autor de canciones ya míticas para mí. Un tipo al que vi por casualidad hace más de cuatro años en La Tertulia, y que se me quedó grabado en la frente por sus aires totalmente alunados.

Un tipo que la última vez que lo vi, en La Tertulia de nuevo, acababa de bajar en coche de Madrid para dar un concierto ante apenas dos personas (Rebeka, mi compañera de piso, y yo), y no sólo eso, sino que después se dedicó a regalar gratis cd’s suyos a la gente que había estado en el bar pasando de su concierto. Él fue todo generosidad, el resto de la gente, pura avaricia. Además se pasó todo el concierto provocando a todo bicho viviente con una ironía sutil, con su mordedura dialéctica mordaz. Cuando bajó del escenario entramos en un bucle de agradecimientos recíprocos. Más majo que las pesetas. Así que una persona así de iluminada y lumínica se merecía sin lugar a dudas tener un golpe de suerte como el éxito de Varry Brava.

Si la maqueta de Varry es la mitad de buena que la impresionante portada, va a ser la bomba. Simple pero efectiva. La imagen me evoca infinidad de sentimientos y situaciones. Una locura. Estoy deseando escuchar la maqueta entera, ¡ya!

IloveVarryBrava

P.D.: Además le han puesto la tilde a Ídolo, llámenme friki, pero hoy en día me parece raro que alguien tenga esa pequeña atención por la lengua, en serio.

http://www.myspace.com/somosvarrybrava

http://www.myspace.com/tuquieresservarrybrava

http://aaronsaez.blogspot.com/

http://www.fotolog.com/aaronsaez

http://www.fotolog.com/varry_brava


Lázaro Carreter revolviéndose en su tumba (II)

7 agosto 2009

Sin conexión a internet, lo de escribir en el blog va perdiendo interés. Lo importante es escribir lo primero que se te pase por la mente mientras trasteas por la red. Escribir a parte en otro ordenador sobre algo y luego colgarlo aquí es más artificial todavía si cabe. En la medida de lo posible seguiré escribiendo lo que me salga. Por ahora, dos estampas curiosas tomadas en mi fabuloso paseo por Lavapiés con Gisela, una tarde con dos soles.

“Que pena me da la muchacha de los altavoces, que informa que por reforma va a estar cerrada la línea 3, con lo que a mí me gusta cada vez, sentir el viento que sopla en la boca de metro de Lavapiés”.


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