Y que no nos falte la palabra…

9 febrero 2011

Este mes la cosa va de concursos de amigüitos del trabajo. En esta ocasión es el ínclito e inefable Juanlu Fajardo quién organiza un pequeño concurso para la página española de PriceMinister. Este adalid de la causa sevillista nos pide hablar sobre alguna de las novedades literarias de este año 2011.  A cambio de tu opinión ganas seguro un libro que recibirás en tu casita. Tentador, ¿verdad? Si estás interesado/a, échale un vistazo a lo que nos propone en su blog. Y si quieres seguir aumentando tu librería (para después revenderla en el mismo sitio) echa un vistazo en Price a las secciones de literatura contemporánea, literatura de autores de lengua extranjera, literatura hispanoamericana o poesía.

Echando un vistazo rápido por webs y blogs literarios he visto que este año nos depara alguna que otra sorpresa: nuevo libro de Juan Marsé y dos obras póstumas de Roberto Bolaño y José Saramago. Del primero me leí un librito hace mucho tiempo, Los misterios de colores. No me llegó. Del prematuramente desaparecido Roberto Bolaño he visto el documental sobre su vida (el año pasado) y antes de leerme ningún libro de él devoré todas las entrevistas que daba en la prensa que llegué a encontrar, me apasionaba esa insultante desidia con la que respondía a las preguntas. Y hace un par de veranos me leí un libro suyo que era totalmente subyugante: Estrella distante. Me impactó tanto que escribí algo en este mismo blog. De José Saramago me he leído varios libros y siempre me ha gustado, a pesar de que a veces se hiciera algo pesado con sus interminables descripciones y sus elucubraciones mil. Además, era portugués, y a mí lo luso me tira mucho.

Pero si hay un libro que sale este año (salió hace algo más de una semana de hecho) y que me atrae bastante es el 1Q84 de Haruki Murakami. Hace no muchos años que escuché hablar de este escritor nipón, y aunque todavía no me he leído nada de él, siempre me ha interesado toda información que he podido leer sobre su persona o lo que me han podido contar de su obra. Parece ser que es uno de los nuevos gurús (léase, un superventas “alternativo”) de la literatura actual, como pueden ser Paul Auster o Michel Houellebecq. No obstante he leído que se le asocia bastante la etiqueta de “escritor pop” por la manera que tiene de abordar sus novelas, que suelen contar, nada nuevo y todo por redescubrir, encuentros y desencuentros de mujeres y hombres en grandes ciudades, la recurrencia del pasado, los recuerdos y los sueños, todo ello aderezado con ligeros toques de novela pulp o novela negra.

Este libro me atrae, primero, porque un amigo mío, Gabriel Álvarez, un apasionado de la cultura y la lengua japonesa, ha hecho la traducción del japonés al gallego, y eso ya es motivo suficiente para que me pique el gusanillo de querer leerlo. Después porque el mismo autor reconoce que este es su proyecto más ambicioso, y teniendo en cuenta que el libro se edita en tres tomos (el tercero en 2012) que conforman más de 800 páginas, es como para creerle. Y tercero por lo que comentaba más arriba: porque me encantan las novelas urbanas (oscuras, asfixiantes, hipnóticas) de encuentros y desencuentros casi furtivos y/mágicos entre un hombre y una mujer y, en este caso, además (lo he leído por ahí, no podría saberlo de otra forma), porque el autor juega con los recuerdos de la infancia (el Japón de 1984) y con los sueños que se confunden con la realidad. Una novela que juega con el lector y que le deja jugar al mismo tiempo. Si no, vean lo que se imagina Haruki:

Buenas lecturas para este 2011.

Anuncios

Remember when you loved me…

9 febrero 2011

Here I am, one more time, mi colega del trabajo Oliver Moss (alias el mapache volador) ha ideado un pequeño gran concurso en PriceMinister.co.uk. Como San Valentín se acerca peligrosamente y él esconde bajo esa planta de rockero de la noche un romántico empedernido, va a realizar una lista de grandes canciones de amor que le harán llegar blogueros de todas partes. Aquí podéis encontrar las bases: http://www.priceminister.co.uk/events.html. Y aquí unas propuestas de regalos en Price para vuestros amourcitous, darling: Jazz, “músicas del mundo”, o trip-hop y downtempo.

Oliver pide tres canciones por cabeza y una breve explicación, me voy a dejar cientos de canciones en el tintero, pero vamos a ello con las tres primeras que me vienen a la cabeza.

FABRIZIO DE ANDRE – AMORE CHE VIENI, AMORE CHE VAI

A este cantante genovés lo conocí durante mi Erasmus, ya que era un ídolo para la gran mayoría de las muchachada transalpina, pero, casualidades de la vida, esta canción la he conocido aquí en París, una noche de guitarras después de una cena con amigos. La canción es simple y preciosa, al más puro estilo folk italiano de los 60, pero en realidad merece la pena solo por los dos últimos versos: “io t’ ho amato sempre , non t’ ho amato mai, amore che vieni , amore che vai”, o lo que es lo mismo: “te he amado siempre, nunca te amé… amor que vienes, amor que te vas”.

JOAQUiN SABINA – Y SIN EMBARGO

Elección tal vez poco original, pero aquí no se trata de ser original, si no de dar canciones brutales, esas canciones que te hubiera gustado escribir a ti mismo. Un clásico del maestro, una canción que podré escuchar dentro de 100 años y me seguirá pareciendo igual de maravillosa. Matadora.

CIBELLE – GREEN GRASS

Esta es una versión de una canción del gran Tom Waits (que si escuchan con atención, se darán cuenta de que participa aquí en los coros). Si la canción de por si ya era bonita, Cibelle con su voz y los arreglos de harpa la ha llevado a otra dimensión.

Feliz San Valentín al que lo celebre en pareja, y al que no, feliz Día del Amor Propio, que debería de ser todos y cada uno de los días del año. No lo olviden, sean felices.


Prefiero ser una metamorfosis ambulante

7 febrero 2011

Allá por el mes de junio del año pasado, mientras buscaba algún que otro concurso literario con el que ponerme un poco a prueba, caí en la página del concurso Todos somos diferentes de la Fundación de Derechos Civiles (CIVILIA). Me tocó la fibra aquello que decía en las bases del concurso de: “su objetivo es distinguir aquellas creaciones originales que conjuguen la calidad artística con una especial sensibilidad y capacidad de comunicación y denuncia de realidades racistas o de intolerancia”.

Me atraía muchísimo la idea de escribir un pequeño relato con moraleja y que además tuviera algo de denuncia… pero no me acababa de llegar ninguna idea. Sin embargo, como en tantas otras situaciones de la vida, muchas veces no tienes que devanarte los sesos para buscar algo que ya tienes delante. Yo creo que la gran mayoría de nuestros problemas personales vienen por falta de empatía, es decir, por falta de comprensión y una pésima comunicación, porque no sabemos hacer aquello tan simple y complejo a la vez de salir de uno mismo y ver la situación desde el punto de vista del otro, o salir del todo y ver la situación entera desde fuera.

En mi vida personal me sentía un poco así por muchos diferentes motivos: me ocurrían muchas cosas que trataba de explicar en vano a la gente de mi alrededor, pero entre mi dificultad para hacerme entender y el poco interés que suele mostrar la gente por los problemas de los demás, me veía abocado a “tirar p’alante” con una cierta resignación. En algunos de esos momentos pensaba: “si tan sólo se pudieran poner en mi lugar”… y de esa idea surgió esta fábula un poco fantástica.

Escribí el relato a toda prisa, en apenas 3 o 4 días, la última noche no dormí para poder acabarlo, hice una última lectura rápida en el trabajo y lo mandé 5 minutos antes de que acabara el plazo de entrega, sin revisiones, sin correcciones. Al final tuve el inmenso honor de quedar entre los 40 finalistas (de más de 1000 relatos presentados)… pero eso no quita que me quede un cierta decepción sabiendo que si hubiera tenido algo más de tiempo podría haber quedado algo mucho más elaborado. Porque, no nos engañemos, este relato, está concebido con el corazón, pero está escrito un poco como el culo. Cosas de la vida, hay que ir poco a poco.

 

Si quieren leerlo (4 páginas de nada en un archivo Word, se lee en 10 min), sólo tienen que hacer clic aquí:

Descargar y leer “La metamorfosis ambulante” – Pablo Anton


Y ahora, unos vídeos musicales que hacen referencia al relato.

La canción de la que he tomado prestado el título, del rockero brasileño por excelencia, el bahiano Raúl Seixas. Esta canción, que aparece en la película Cidade de Deus, es un tema mítico del disco Krig-ha, Bandolo! de 1973 y es  un tema archiconocido en Brasil. Un clásico.

Una de las niñas del relato se llama Nídia, como Nídia Góngora, la cantante colombiana de este temazo del dj, productor y compositor inglés Will Holland y su Quantic and his Combo Bárbaro, seguramente la canción que más he escuchado el último año y que más me anima.

Tuve la inmensa fortuna de ver en directo a Quantic en his Combo Bárbaro en verano pasado en el Cabaret Sauvage parisino. Salgo un par de veces entre el público en este vídeo del concierto. Fue impresionante.

La otra niña del relato se llama Cibelle, como la diosa griega de la Madre Tierra, y también como la indescriptible e indefinible cantante brasileña Cibelle Cavelli Bastos, a la que también he podido ver en directo un par de veces este año. Me lleva loquito esta chica, y cada vez hace experimentos musicales más extraños y mejores. Aquí tienen su último videoclip:

Y recuerden, estén siempre atentos a lo que encuentran a su alrededor y salgan más a menudo de sí mismos.

 

Yo pispo con una de las citas del cuento, en la librería Shakespeare & Co.


A %d blogueros les gusta esto: