Demasiada información corriendo por mi cerebro


"Cuestiónate todo / ¿Por qué?"

“Cuestiónate todo / ¿Por qué?”

Regresa este blog de sus cenizas después de muchísimo tiempo. No digo que vaya a publicar tantas cosas ni tan extensas como antes, pero tengo la intención de ir actualizándolo poco a poco. El causante de este período comatoso es el mismo que provoca su regreso: Facebook. En primera instancia, porque la instantaneidad y la visibilidad que daba esa plataforma me hizo dar de lado este blog, unido a otras “bondades”, como interactuación con mucha gente conocida, intercambio de información y ego, mucho ego (como todos, yo el primero).

Lo que me ha hecho apartarme de él es que me he dado cuenta de que lo he estado utilizando de manera errónea: yo pensaba que facebook era un lugar de debate, para compartir nuevos descubrimientos (culturales, políticos, musicales), donde todo el mundo estaba contento de compartir aquello que le llenaba. Pero lo del ego y la instantaneidad lo han convertido en un pequeño monstruo, donde lo peorcito de nosotros como sociedad se muestra a cara descubierta. Mucha pose, en todos los sentidos, sobredosis mastodóntica de información y escaso debate real sobre lo que allí se comparte. Tenía la impresión de que últimamente solo se trataba de “a ver quién es el más guay”. Lo que se ha venido a llamar el “postureo”. Y si eso no me va en la vida real, imagínense mantenerlo en la virtual. Demasiado gasto de energía para tan poco a cambio, porque si compartimos algo, por muy buena fe con que lo hagamos, es para recibir a cambio también. Y yo eso no lo notaba últimamente.

Así que he decidido que todo aquello interesante que descubra por internet u otros medios, lo compartiré mejor alrededor de un café, una cerveza (o por teléfono de viva voz), que han sido siempre la mejor red social que ha existido. O a lo sumo, aquí. Como decía aquella (;-P): “A veces, menos es más”.

Pero lo principal, es que me di cuenta que en mi afán de estar al tanto de todo, llegó un momento en el que me sentía completamente desbordado de información. Lo han conseguido: tenemos la cabeza tan llena de imágenes e información, unas por opiáceas, otras por inverosímiles, otras por interesantes, que nos bloquea a la hora de llegar un poco más allá, y todo se quedaba en “información corcho”: en la superficie del asunto siempre. Hay miles de artículos que hablan sobre el tema, vamos, ni por asomo soy yo el primero que se ha dado “cuen” (aquí y aquí, por ejemplo).

Y en esas estoy (¡ya un mes fuera de facebook!), que me topo hoy con este artículo de mi bienamado Juan José Millás, que he querido yo pensar que viene a decir más o menos eso sobre el exceso de información (pero, como siempre, escrito mucho mejor que un “humano medio”).

LO QUE NOS PASA, Juan José Millás, El País, 28-02-2014

En una época de paro, explotación y supresión de derechos laborales, los sindicatos de clase deberían gozar de un protagonismo del que huyen como de la peste. En una época de políticas de extrema derecha, con atentados gravísimos a las libertades individuales (la ley del aborto, verbi gratia), los partidos de izquierda deberían brillar como el neón en las encuestas de intención de voto. En una época de mentiras públicas diarias, lanzadas a granel en los telediarios, en las emisoras de radio y hasta en el Congreso de los Diputados, la verdad debería declararse Patrimonio de la Humanidad o ser objeto al menos de los cuidados de las especies en extinción. En una época en la que la monarquía se falta el respeto a sí misma cada martes y cada jueves, la República debería constituir una aspiración moral de proporciones ciclópeas. En una época en la que se contempla pasivamente cómo un grupo de inmigrantes se ahoga intentando alcanzar la orilla o, peor aún, se contribuye a que mueran con disparos de pelotas de goma, los que se llaman a sí mismos defensores de la vida deberían incinerarse a lo bonzo ante el Ministerio del Interior para poner en evidencia el cinismo gubernamental. En una época en la que los bancos roban a sus clientes, en la que a los políticos se les descubren cuentas en Suiza un día sí y otro también, en la que los enfermos agonizan y mueren en los pasillos de los hospitales, en la que el peso de la carga fiscal cae sobre las clases medias y bajas, y en la que se amnistía a los defraudadores de gran tonelaje, el periodismo de denuncia debería conocer uno de sus momentos de gloria: deberíamos hacer cola por la mañana, a la espera de que abrieran los quioscos, para conocer el escándalo del día.

¿Qué ocurre entonces? No sé, quizá, que la obsesión por lo que nos pasa, nos impide averiguar lo que pasa.

.

Ya lo decía Sting en una canción de The Police, que venía en uno de los vinilos que probablemente más escuché en mi adolescencia:

Too much information running through my brain,
Too much information driving me insane

(Demasiada información corriendo por mi cerebro,
demasiada información volviéndome loco)

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