Sacromonte: un lugar sagrado profanado por la especulación

1 marzo 2009

El fin de semana pasado recibí la visita de dos personas muy especiales para mí, Adrián y Gisela. Y qué mejor excusa que la visita de dos grandes amigos para huir al Sacromonte para romper con la monotonía de la vida de la ciudad. A ellos se unió Amaia, que nos brindó su casita a los pies de San Miguel Alto como acogedor punto de encuentro para nuestra excursión por el monte trufado de cuevas. Cuatro imágenes dicen más que 1000 palabras:

El barrio granadino del Sacromonte está en serio peligro debido a las pretensiones del alcalde de construir una ingente cantidad de chalets y una carretera, que atravesaría el barrio, partiéndolo en dos, destrozando así un tesoro para la vista y la memoria, único en España. Hace algo más de dos años, una mañana de enero de 2007, los vecinos del Albaicín nos quedamos estupefactos al mirar el perfil del Cerro de San Miguel Alto, desvirtuado por las sombras a contraluz de maquinaria de construcción (para tapiar las cuevas) y de casi un centenar de policías encargados de desalojar a sus habitantes.

Noticia del desalojo en Granadaenlared.com

Artículo sobre el plan del Ayuntamiento para el Albaicín y Sacromonte en Ideal.es

Ahora las cuevas vuelven a estar habitadas y sus inquilinos les dan nueva vida, reconstruyéndolas, remodelándolas y dándoles unas condiciones óptimas para ser habitadas. Después de décadas olvidándolas, los políticos se han dado cuenta de que las cuevas son un jugoso manjar especulativo y turístico, y quieren apoderarse de ellas, deprisa y con un plan improvisado que roza la chapuza. Esperemos que por una vez triunfe la cordura y este plan no se lleve a cabo, para poder seguir disfrutando del campo y la montaña en la ciudad, y del sol en esas tardes en el Sacromonte.

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Nefelibata, estaba escrito…

17 febrero 2009

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Seguro que conocéis el juego del diccionario. Sí, ese en el que una persona (de un mínimo de tres) coge un diccionario y elige una palabra, y el resto de jugadores tienen que escribir la definición que les evoque esa palabra en un folio.

A finales de mayo de 2007 me encontraba en João Pessoa de intercambio académico. Esos eran los últimos días que pasaría en esa maravillosa ciudad antes de emprender un viaje pseudo-mochilero por medio Brasil com o meu parceiro Carlos, y apetecía bajar las revoluciones del viaje y pasar unos ratitos a gusto con algunos de los buenos amigos que hicimos allí. Una de las personas más especiales y que más me marcaron en mi estancia en la capital paraibana fue sin duda Zonda Bez, un periodista y artista visual pernambucano que luchaba por hacer llegar el cine a los más recónditos rincones del estado de Paraíba.

Una noche estábamos los tres en su fabulosa casita del barrio de Castelo Branco, a tiro de piedra del campus de la UFPB. Tirados en el suelo y con un sopor embriagador vagando en el ambiente, decidimos ponernos a jugar (valga la redundancia) al juego del diccionario. Yo elegí empezar primero y escogí la palabra totalmente al azar, esto es, abrí el diccionario por una página cualquiera y con los ojos cerrados dejé que mi dedo cayera en la página.

Cuando los abrí no podía dar crédito de lo que estaba viendo. ¡Qué palabra tan bonita! ¡Qué sonoridad! ¡¡Qué significado!! ¡albricias! ¡evohé! ¡caracoles con tomate! Ante mi mirada atónita, les dije la palabra y les pedí que la escribieran, que enseguida entenderían mi asombro. La palabra en cuestión, elegida inocentemente a ciegas, era NEFELIBATA:

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