Lázaro Carreter revolviéndose en su tumba (II)

7 agosto 2009

Sin conexión a internet, lo de escribir en el blog va perdiendo interés. Lo importante es escribir lo primero que se te pase por la mente mientras trasteas por la red. Escribir a parte en otro ordenador sobre algo y luego colgarlo aquí es más artificial todavía si cabe. En la medida de lo posible seguiré escribiendo lo que me salga. Por ahora, dos estampas curiosas tomadas en mi fabuloso paseo por Lavapiés con Gisela, una tarde con dos soles.

“Que pena me da la muchacha de los altavoces, que informa que por reforma va a estar cerrada la línea 3, con lo que a mí me gusta cada vez, sentir el viento que sopla en la boca de metro de Lavapiés”.


Un intérprete atípico

2 marzo 2009

Cuando alguien me ha preguntado qué estudiaba y yo respondía “Traducción e Interpretación de francés y portugués”, alguna vez me ha pasado que han fruncido el ceño y me han respondido: “ah, ¿qué es?… ¿cómo arte dramático con idiomas?”… increíble pero cierto. O simplemente cuando hablas con alguien sobre la interpretación te dicen: “ah, sí, traductor, ¿verdad?”. Es bastante común.

Parece ser que el término intérprete para definir a áquel que transmite oralmente un mensaje de una lengua a otra no está demasiado extendido, y por pereza (o desconocimiento) se usa traductor, un término mucho más general. Se pueden encontrar verdaderas barbaridades a la hora de llevar al cine este oficio.

Si no me equivoco (no la he visto, vi el trailer y desprendía tufillo a bodrio), en la película La intérprete, el trabajo que realiza Nicole Kidman se parece tanto al de una intérprete como yo a Johnny Deep (poquito, especifico, que sé que muchos habréis dudado): cuando está en la cabina no toma ni una nota la nena, se lo toma con mucha calma, y en su casa no se vislumbra diccionario alguno… ¿para qué?

Otra cosa son los muchachos de Vaya semanita, a quién les vamos a perdonar que llamen traductor al intérprete, porque son muy majos y acaban de descubrir una salida alternativa para la profesión (una suerte de rama de la interpretación social): el traductor cotidiano, “muy útil para entenderse dentro del ámbito familiar”. Eso sí, parece más bien que está hablando por unos walkie talkies con un superior. Que tenga esa cara de concentración no quiere decir que no se le pueda dar un poquito de entonación. Todo sea por el espectáculo.


A %d blogueros les gusta esto: