Polvo globalizado

17 junio 2010

Hace no demasiado tiempo recibí la visita de mi amigo Adrián, que se trajo el sol desde Madrid y se lo volvió a llevar al partir. Hay personas que paren poemas en las calles soleadas de París, así, como si tal cosa, tan sencillo como eso.

POLVO GLOBALIZADO

Adrián Ballester Cerezo
Paris. 4.VI.2010

 

Está bien que sepas
que donde tú y yo tiernamente
fluctuamos, es un rincón parte
de la aldea global.

Te aviso porque acá
de veras cayeron las fronteras
y, cada noche, hay libre tránsito
de bienes y especies.

Al contrario de ahí fuera,
aquí no se pronuncia lucro
ni acciones y nuestro mercado
de valores admite cualquier empresa
cuya misión sea embadurnarse
de placer al cierre de la jornada.

Es globalizado porque tu piel y mi
piel son intercambiables por aquellas
que brillan ofreciéndome fruta,
licor o textiles en la plaza pública.

Realmente acá todo está conectado.
Sin duda lo muestra tu rostro,
dentro veo las miradas tras las cuales
mi deseo se marchó cuarentayocho
de las veinticuatro horas del día.

Por tanto,
en este lecho mundial
la rentabilidad se liquida
con cada amanecer
y la productividad es un concepto
que responde al tiempo
durante el cual permanecen
salivados nuestros nombres
por bocas compartidas.

Una vez que no te es
ajeno el tipo de cambio
establecido, puedes quedarte
o salir al otro mercado
globalizado donde se rinden cuentas
sin memoria ni piedad.

 

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Hace un año y parece un siglo

22 mayo 2010

DEFENSA DE LA ALEGRÍA

a trini

Defender la alegría como una trinchera
defenderla del escándalo y la rutina
de la miseria y los miserables
de las ausencias transitorias
y las definitivas

defender la alegría como un principio
defenderla del pasmo y las pesadillas
de los neutrales y de los neutrones
de las dulces infamias
y los graves diagnósticos

defender la alegría como una bandera
defenderla del rayo y la melancolía
de los ingenuos y de los canallas
de la retórica y los paros cardiacos
de las endemias y las academias

defender la alegría como un destino
defenderla del fuego y de los bomberos
de los suicidas y los homicidas
de las vacaciones y del agobio
de la obligación de estar alegres

defender la alegría como una certeza
defenderla del óxido y la roña
de la famosa pátina del tiempo
del relente y del oportunismo
de los proxenetas de la risa

defender la alegría como un derecho
defenderla de dios y del invierno
de las mayúsculas y de la muerte
de los apellidos y las lástimas
del azar
                  y también de la alegría.

MARIO BENEDETTI 


La quimera del oro

29 abril 2010

Ahora, después de una semana de saber el fallo del III Premio Internacional de poesía de la Fundación Jesús Serra, del que he resultado ganador (finalmente ex aequo, cosa que supe después), publico aquí poema. Pedí permiso a la organización para publicarlo aquí, ya que es de mi autoría y no pretendo obtener beneficios con él, tan solo que la gente lo lea y con suerte, que a alguien le guste y le sirva. Como he recibido una respuesta extrañamente escueta y que además no tocaba este asunto, he pensado que quien calla otorga y que están de acuerdo.

Creo que el poema requiere una mínima explicación, para poder acercarse mejor a él. Es un poema un tanto experimental, conceptual. Se me ocurrió allá por finales de enero de este año, preparando una unidad didáctica para mis alumnos de esas de “completa con la palabra adecuada”. Nunca me han agradado demasiado ese tipo de actividades, porque normalmente no se les da a los alumnos libertad a la hora de realizarlo. Pero este año yo sí que les dí esa libertad en un par de clases y se produjeron situaciones realmente interesantes. Así que pensé: “¿Por qué no intentar lo mismo para adultos?”. Porque a veces nos pensamos demasiado adultos y se nos olvida jugar. Hay que probar, ensayar, experimentar, hacer, deshacer y rehacer.

Mi amigo Adrián, que está realizando un tremendísimo programa de radio en una emisora libre en Madrid, me pidió que me grabara leyendo este poema para emitirlo. Al final del poema, en el pequeño reproductor, podrán encontrar un archivo de audio en el que recito el poema sobre la canción De Usuhaia a la Quiaca, de Gustavo Santaolalla, perteneciente a la banda sonora de Diarios de Motocicleta. Una canción que me encanta y que ya mezclé con otro poema de Benedetti que adoro (y que espero utilizar en un futuro, espero, no muy lejano, para abrir alguna sesión de Dj. Que no está mal empezar la noche con un poco de furia existencial). El resultado de esta mezcla, al final de esta entrada. Espero que les guste. Chau.

 

SOBRAN LAS

                                           A

Todas mis noches están llenas de
todavía recuerdo tus
aún sigo pensando en
pero no aprendo a
estoy exhausto de tanto
de ver cómo la luz escapa de
de recordar febril como me
de sentir en las manos como tú te
y te temblaban quebradizas las
al rozarte apenas la
y tu imagen me recordaba a
te transmutabas en una
y yo me vencía a tus
 
Tengo miedo de no volver a
de no repetir más esas
y pensar que desaprovecho mi
solo porque no salgo a
porque me falta el valor de
 
Quiero arrancarme esta
despojarme de todos los
abrir de nuevo al sol las
y saberme vivo porque
confiar en que todo puede
no pedir nada que no
no dar nada que no
dejar simplemente que
comprender muy tarde que la vida era
y olvidar, por fin, que
que yo
y que tú
 
Sin más explicaciones.
 

PABLO ANTÓN

Audio del poema

Aquí, en la página del ayuntamiento de Palafrugell, se pueden leer todos los poemas ganadores (en las tres categorías diferentes). Mi poema, en la página 7: Poemas ganadores del III Premio Internacional de Poesía Fundación Jesús Serra. 

 

NO TE SALVES

No te quedes inmóvil
al borde del camino
no congeles el júbilo
no quieras con desgana
no te salves ahora
ni nunca
no te salves
no te llenes de calma
no reserves del mundo
sólo un rincón tranquilo
no dejes caer los párpados
pesados como juicios
no te quedes sin labios
no te duermas sin sueño
no te pienses sin sangre
no te juzgues sin tiempo
Pero si pese a todo
no puedes evitarlo
y congelas el júbilo
y quieres con desgana
y te salvas ahora
y te llenas de calma
y reservas del mundo
sólo un rincón tranquilo
y dejas caer los párpados
pesados como juicios
y te secas sin labios
y te duermes sin sueño
y te piensas sin sangre
y te juzgas sin tiempo
y te quedas inmóvil
al borde del camino
y te salvas
entonces
No te quedes conmigo.

MARIO BENEDETTI

Audio del poema


La inmersión en los círculos de la trama

10 marzo 2010

A veces es extraño como uno se puede sentir identificado con un escritor o un cantante por encima de los demás, de todas las cosas. Seguramente tiene mucho más que ver con el momento en que por fin te paras a escucharlo que a la persona en cuestión o lo que hace, tiene que ver mucho el momento en que el anzuelo se te clava dentro y te hace despertar a la evidencia de que esa persona está haciendo o buscando lo que en el fondo a tí también te gustaría, pero no puedes. Él lo saca fuera y lo hace arte. Y eso me pasa a mí con Jorge Drexler.

Recuerdo que la primera vez que lo escuché con atención fue hace ya 4 años (que se dice pronto). El verano comenzaba en Granada y ante mí se abría la nada, un final de curso sin mucha historia, con noches cálidas tranquilas sin demasiado que hacer y un verano con la pierna escayolada en mi pueblo (aunque eso yo todavía no lo sabía).

Regresando de una de esas noches a casa de mis amigos, ni triste, ni abatido, ni apenado, simplemente apático, entré en el cuarto de uno de ellos, que se había quedado estudiando, y me fui a sentar a su vera, en el borde de la cama. Después de una pequeña conversación a juego con esas noches sin fondo, me miró y mi cara debía ser un poema, porque me dijo: “escucha esto”. Acto seguido, tan sólo colocó en el reproductor del ordenador la canción La edad del cielo, y me dijo: “presta atención a la letra, es muy importante”. En un principio, como soy así de descreído, pensé: “ya se le han subido Jackobson y Saussure a la cabeza, veamos pues”. Cuando comenzaron los primeros acordes seguía instalado en mi atalaya de desidia, pero cuando las primeras palabras de la canción comenzaron a sonar y le vi a él repetirlas desde mi escepticismo, comprendí que me tenía que dejar hacer, recibir aquello, que era lo mejor que nadie me había ofrecido en semanas: “Calma, todo está en calma. Deja que el beso dure, deja que el tiempo cure. Deja que el alma tenga la misma edad que la edad del cielo”.

Desde aquel momento decidí tomarme todo con más calma, relativizar un poco y tratar de encontrarme a mí mismo entre toda la confusión que me rodeaba y que salía desde el mismo centro de mi cabeza por todas las calles del Albayzín.

Por aquel entonces ya había salido el disco Eco, que yo tenía por algún lado olvidado en el ordenador y que nunca me había parado a escuchar. Qué mejor momento para lanzarse a la escucha. Me encontré con un disco original, optimista y que traspasaba las barreras de lo que normalmente suele hacer un cantautor, con experimentos electrónicos, cruce de caminos entre muy variados estilos musicales y unas letras con una sonoridad casi perfecta, simples en la forma pero con unas imágenes y una simbología vital muy enraizada. Para mí, uno de los mejores discos en español de las últimas dos décadas y que no es valorado como se debe. Yo creo que todos los premios que se llevó su siguiente disco, 12 segundos de oscuridad, una continuación de Eco mucho más nocturna e íntima, le llegaron simplemente para enmendar de alguna manera el injusto silencio con el que convivió ese disco, a pesar incluso del Oscar que ganó Drexler por Al otro lado del río.

Chico Buarque, un genio, con subtítulos en español.

Y precisamente ahora, y creo que como parte de la promoción de su nuevo disco, en el blog cultural Papeles Perdidos de Elpaís.com, se ha publicado un pequeño artículo en el que Drexler habla de las 5 canciones que más le han marcado, en su caso, como compositor. Quitando las dos referencias uruguayas (de los dos tótems de la música de aquel país, Alfedro Zitarrosa y Fernando Cabrera), yo podría suscribir también las otras tres: Chega de saudade, de João Gilberto y compuesta por Tom Jobim y Vinicius de Morães y que marcó el nacimiento de la Bossa Nova, Construção del enorme y nasalizado Chico Buarque, y Julia, de los Beatles y compuesta por John Lennon en homenaje a su madre, a la que vió morir atropellada en las calles de Liverpool cuando era niño.

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Happy New Year 2010

31 diciembre 2009

HAPPY NEW YEAR

Mira, no pido mucho,
solamente tu mano, tenerla
como un sapito que duerme así contento.
Necesito esa puerta que me dabas
para entrar a tu mundo, ese trocito
de azúcar verde, de redondo alegre.
¿No me prestás tu mano en esta noche
de fìn de año de lechuzas roncas?
No puedes, por razones técnicas.
Entonces la tramo en el aire, urdiendo cada dedo,
el durazno sedoso de la palma
y el dorso, ese país de azules árboles.
Así la tomo y la sostengo,
como si de ello dependiera
muchísimo del mundo,
la sucesión de las cuatro estaciones,
el canto de los gallos, el amor de los hombres.

Julio Cortázar


El último de la fiesta

13 septiembre 2009

Crayon eater - James Jean

Crayon eater - James Jean

Ayer fue mi cumpleaños. Acumulo un día más de vida y hago malabarismos con los minutos que van atravesando mi carne. En mi fiesta se presentaron todos cargados con caramelos e impaciencia. Había una gran banda tocando para mí, y en medio de la pista sentí lo que es estar solo. Por entre el coro de majorettes danzaba una princesa sin trono que había perdido su sandalia en las nubes de una dimensión paralela. La hora feliz duró toda la noche, hasta que mi corazón se agotó, cerré las heridas y lo dejé sobre un banco de Santo Domingo, en los brazos de un virgen dormido y hermoso. Regresé envuelto en el celofán de la mañana y me volví invisible. Besé los árboles, robé la manzana de unos ojos y salvé a un niño de morir atropellado por su propia madre. En el balcón sentí desfallecer y por unos instantes todo el peso del día estalló en mis sienes. Orfeo miró para atrás otra vez. El sombrerero loco fue mi tío por unas horas, me llevó de la mano a comer hamburguesas con las palomas, enredó en mi pelo una corona invisible y me hizo sentir el príncipe de los ladrones. Me dió una piedra y me marcó en el pecho hasta que doliera. En el café me sentí sereno e inmortal, los segundos fueron años y quemé cuatro mil en un abrazo. Volví a mi palacio de esmeralda a través de  los campos. En mi mente resonaban las notas de un triángulo plateado.  El mejor regalo que he recibido, es sentir nostalgia de un verano que se acaba.

Al despertar, vino Fújur volando con un poema escondido entre el pelaje para salvarme de la nada. ¿Qué más se puede pedir?

La Muerte muerde,
la vida anida
donde muerde la muerte.
Donde la muerte devora
nace y muere una agonía,
una alegría
sutil, intensa, excitante,
exuberante, inteligente, ideológica,
sexual, amorosa y consciente.

Donde la muerte muerde,
dos cuerpos hacen el amor
y se sienten.

Carlos Maroto Guerola


Primavera con dos esquinas rotas

19 mayo 2009

Esta primavera se ha hecho mucho de rogar. Después de muchos meses de lluvia, nubes color zinc, viento incómodo y frío punzante, el sol por fin ha desembocado en las calles de Granada inundando plazas y paseos y obligándonos a disfrutar de esta tan ansiada luz que nos revive. Pero parece que, como dicen los uruguayos de la Vela Puerca, “la vida es así, que te da sólo pa’ quitarte”. Porque hay dos gigantes que se han montado en un haz de luz, y sin hacer mucho ruido, con la humildad que me parece los ha caracterizado siempre, se han ido.  El músico Antonio Vega la semana pasada, y ayer mismo el poeta uruguayo Mario Benedetti.

Nunca escuché demasiado de Antonio Vega, pero los 15 temas que escuché se me quedaron clavados como puñales dentro. Era un tipo que, como leí alguna vez, sólo le interesaban las canciones que te matan, que te dejan aturdido. Lucha de gigantes, El sitio de mi recreo, Se dejaba llevar, Una décima de segundo, Mi hogar en cualquier sitio o la maravillosa versión de Serrat del Romance de Curro el Palmo atestiguan lo que digo.

Lucha de gigantes en el reencuentro de Nacha Pop veinte años después (con sólo de guitarra de Antonio Vega incluido, era un grandísimo guitarra solista).

El otro gigante que se ha ido es Mario Benedetti. No hablaré mucho más de él porque ya escribí una entrada hablando de la enfermedad que ha acabado por llevárselo. Creo que mis palabras están de más, es mejor recordar las suyas.

Táctica  y estrategia en la película El lado oscuro del corazón.

 

LIBERTAD, de Beatriz. Extraído de Primavera con una esquina rota (1983).

Libertad es una palabra enorme. Por ejemplo, cuando terminan las clases, se dice que una está en libertad. Mientras dura la libertad, una pasea, una juega, una no tiene por qué estudiar. Se dice que un país es libre cuando una mujer cualquiera o un hombre cualquiera hace lo que se le antoja. Pero hasta los países libres tienen cosas muy prohibidas. Por ejemplo matar. Eso sí, se pueden matar mosquitos y cucarachas, y también vacas para hacer churrascos. Por ejemplo está prohibido robar, aunque no es grave que una se quede con algún vuelto cuando Graciela, que es mi mami, me encarga alguna compra. Por ejemplo está prohibido llegar tarde a la escuela, aunque en ese caso hay que hacer una cartilla mejor dicho la tiene que hacer Graciela, justificando por qué. Así dice la maestra; justificado.

Libertad quiere decir muchas cosas. Por ejemplo, si una no está presa, se dice que está en libertad. Pero mi papá está preso y sin embrago está en Libertad, porque así se llama la cárcel donde está hace ya muchos años. A eso el tío Rolando lo llama qué sarcasmo. Un día le conté a mi amiga Angélica que la cárcel en que está mi papi se llama Libertad y que el tío Rolando había dicho que era un sarcasmo y a mi amiga Angélica le gustó tanto la palabra que cuando su padrino le regaló un perrito le puso de nombre Sarcasmo. Mi papá es un preso, pero no porque haya matado o robado o llegado tarde a la escuela. Graciela dice que papá está en libertad, o sea está preso, por sus ideas. Parece que mi papá era famoso por sus ideas. Yo también a veces tengo ideas, pero todavía no soy famosa. Por eso no estoy en Libertad, o sea que no estoy presa.

Si yo estuviera presa, me gustaría que dos de mis muñecas, la Toti y la Mónica, fueran también presas políticas. Porque a mi me gusta dormirme abrazada por lo menos a la Toti. A la Mónica no tanto, porque es muy gruñona. Yo nunca le pego, sobre todo para darle ese buen ejemplo a Graciela.

Ella me ha pegado pocas veces, pero cuando lo hace yo quisiera tener muchísima libertad. Cuando me pega o me rezonga yo le digo Ella, porque a ella no le gusta que la llame así. Es claro que tengo que estar muy alunada para llamarle Ella. Si por ejemplo viene mi abuelo y me pregunta dónde está tu madre, y yo le contesto Ella está en la cocina, ya todo el mundo sabe que estoy alunada, porque si no estoy alunada digo solamente Graciela está en la cocina. Mi abuelo siempre dice que yo salí la más alunada de la familia y eso a mí me deja muy contenta. A Graciela tampoco le gusta demasiado que yo la llame Graciela, pero yo la llamo así porque es un nombre lindo. Sólo cuando la quiero muchísimo, cuando la adoro y la beso y la estrujo y ella me dice ay chiquilina no me estrjes así, entonces sí la llamo mamá o mami, y Graciela se conmueve y se pone muy tiernita y me acaricia el pelo, y eso no sería así ni sería bueno si yo le dijera mamá o mami por cualquier pavada.

O sea que la libertad es una palabra enorme. Graciela dice que ser un preso político como mi papá no es ninguna vergüenza. Que casi es un orgullo. ¿Por qué casi? Es orgullo o es vergüenza. ¿Le gustaría que yo dijera que es casi vergüenza? Yo estoy orgullosa, no casi orgullosa, de mi papá, porque tuvo muchísimas ideas, tantas y tantísimas que lo metieron preso por ellas. Yo creo que ahora mi papá seguirá teniendo ideas, tremendas ideas, pero es casi seguro que no se las dice a nadie, porque si las dice, cuando salga de Libertad para vivir en libertad, lo pueden meter otra vez en Libertad. ¿Ven como es enorme?


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