No sólo de música brasileña vive el hombre

2 marzo 2009

Estoy feliz, porque hoy lunes empiezo de nuevo a dar clases de portugués. Una gran noticia, y llegó bien rápido, menos de 24 horas después de saber que estaba licenciado.

Hay una cosa que cuando estoy triste me hace feliz, y cuando estoy feliz me hace más todavía: la música. Pero como en tantos otros aspectos y situaciones de la vida, sin los demás, sin tus amigos, no eres nadie, no puedes crecer. Mezclarte y relacionarte con personas diferentes es lo que te hace aprender y evolucionar, y el caso de la música es uno de los ejemplos más palpables. No me gustaría tanto la música ni sabría lo que sé si no fuera por toda la gente que un buen día apareció y me dijo “escucha esto”. Ese tipo de encuentros han desarrollado en mí un insaciable apetito por descubrir nuevos sabores musicales y no encasillarme en uno u otro tipo de música, como me podía pasar en el pasado.

A continuación encontraréis algunos vídeos musicales que alguien me pasó un buen día, y por los que estoy enormemente agradecido… en próximas entregas, mis propios pequeños y preciosos descubrimientos musicales. Que lo disfruten.

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Abril, Verano, y los agravios de un traductor (1)

24 febrero 2009

Un día del año pasado, por estas mismas fechas, estaba echándole un vistazo a un mail de la lista de distribución de la FTI de Granada, cuando leí un mensaje que me hizo saltar de emoción de la silla. Se trataba de un mail del Círculo Cultural Antonio Machado, una asociación cultural sita en Luxemburgo, en el que se pedían traductores voluntarios del portugués al español para un número especial dedicado al relato corto en lengua portuguesa. El número debía ver la luz en abril en la revista del mismo nombre (Abril) que edita el Círculo. Además, el mensaje venía firmado por Paca Rimbau, traductora genial y mujer cercana y generosa, en cuya casa estuve viviendo un par de meses hace 4 años, mientras buscaba desesperado piso por Granada. Eran tan feliz esa casualidad que no dudé un momento y escribí para ofrecer mis servicios de aprendiz de traductor. Aunque no me fueran a pagar suponía un reto importantísimo para mí y mi primera y anhelada incursión en la traducción literaria.

Germano Almeida. Fuente: Las Provincias

Germano Almeida. Fuente: Las Provincias

La respuesta fue inmediata. Primera sorpresa: me encargaron traducir un cuento de Germano Almeida, el escritor caboverdiano más importante de las dos últimas décadas, autor de una obra básica de la literatura luso-africana moderna: El testamento del Señor Napumoceno. El cuento se titulaba Os agravos de um escritor (Los agravios de un escritor). Le eché un vistazo rápido al cuento y vi que no me plantearía demasiados problemas. Era sencillo, estaba escrito con un estilo muy claro y tenía un puntito gracioso que haría más amena la tarea. Siendo sincero esperaba un poco más del cuento, estaba entretenido, pero no era una obra maestra. Más que nada le faltaba un poco de pimienta. Aún así fue muy lindo poder traducirlo y saberme con la responsabilidad de traducir un cuento de un escritor tan importante.

Aquí tenéis mi versión del cuento:

Germano_Almeida_-_Los_agravios_de_un_escritor

Cuando envié mi traducción, el editor de la revista me respondió agradecido y con una propuesta: una nueva traducción. El tiempo apremiaba y los traductores escaseaban. Así que como había disfrutado mucho con la experiencia, acepté encantado. Portugués en vena.

Continuará…


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