A night at the opera, ¡¡¡mamma mia, mamma mia!!!

1 julio 2012

Bueno, llego bien por los pelos, pero no quería dejar pasar la oportunidad de participar en un nuevo concurso que PriceMinister ha preparado para el Día de la Música. Para participar tan sólo tenía que hablar sobre un disco que me hubiera marcado y contar porqué, y el premio seguro es un reproductor mp3. Así que vamos a ello.

No negaré que siempre me cuesta mucho elegir un disco especial en concreto cuando por cualquier motivo se presenta la oportunidad, y es que no puedo negar que soy hijo de mi época. Es decir, musicalmente, soy hijo del mp3, de las descargas masivas de discos y de las listas de reproducción kilométricas con el botoncito shuffle (aleatorio) activado. Así que los discos importantes en mi vida son por desgracia pocos, pero por fortuna muy importantes. El que me golpeó con más fuerza fue sin duda el A Night of the Opera de Queen.

Ese vinilo llegó a mis manos cuando yo tenía apenas 15 años por medio de mi tío Quitín. Por aquella época yo empezaba a indagar y profundizar en mis gustos musicales, y mi tío siempre se prestó dispuesto y atento a guiarme por el “buen camino”. Cada vez que iba a su casa salía con algún vinilo mítico bajo el brazo: Mark Knoppfler, Neil Young, Led Zeppelin, Bob Dylan, Pink Floyd, Deep Purple, AC/DC, Eric Clapton, Supertramp, The Doors, The Police, David Bowie…

Después de varias semanas y meses pasándome vinilos, un día me dió un único disco. Me lo cedió como lo que era: un tesoro precioso que había que tratar con extremo cuidado, y me dijo que lo escuchara con mucha atención.

Salí de su casa intrigado y observando con curiosidad el escudo que reinaba (nunca mejor dicho) en la portada de aquel vinilo. Llegué a casa y me escabullí hasta la habitación de mi hermana donde había un equipo de música. Procuré no hacer ruido para pasar desapercibido con la intención de que nadie me molestara en la siguiente hora. Saqué el vinilo del envoltorio, lo observé con atención, lo limpié, lo coloqué en la pletina, me senté en la cama junto al equipo y le dí al play.

Recuerdo escuchar con mucha atención el disco, en silencio, serio, intentando comprender todo aquello que iba sonando por los altavoces: una colección increíble de rock progresivo, ópera-rock y glam, con toques de heavy, de folk, blues o música de cabaret, todo ello siempre dominado por potentes y extremas harmonías vocales y con un gran virtuosismo en las partes de piano y guitarra y, por supuesto, por la inigualable voz de un Freddie Mercury en plena ascensión hacia la cima de su teatralidad vocal.

Aquí el disco entero para escucharlo (mejor buscadlo con una mejor calidad de sonido).

Pero hay una imagen resume la primera escucha de aquel vinilo: cuando empezaron los primeros acordes de Bohemian Rhapsody, yo estaba sentado al borde de la cama, un poco intrigado y un poco asombrado por lo que había escuchado del vinilo hasta ese momento… pero cuando acabó la canción estaba extenuado, tumbado, mirando al techo con los brazos y la boca abiertos y las pupilas dilatadas como si alguien me hubiera lanzado por un acantilado. Fue una revelación total para mí. Prácticamente obvié y ni me dí cuenta de la versión de God save the Queen que venía a continuación y que cerraba el disco. Estaba en otra parte, muy lejos de allí.

Así que levanté la aguja con sumo cuidado y la volví a posicionar delicadamente justo al comienzo de la undécima pista, para volver a escuchar Bohemian Rhapsody.

A partir de la escucha de aquel vinilo me di cuenta de todo lo que me faltaba por descubrir en términos musicales. Me di cuenta de que aquello era apenas el comienzo de algo, y un frenético movimiento neuronal me entusiasmó ante el futuro emocionante que se intuía.

Para acabar, la primera parte de un documental que trata sobre At night at the Opera, con entrevista a los miembros de Queen, amigos, productores, músicos influidos por el disco, etc. Muy interesante. Que disfruten.

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Momentos históricos de la radio

24 abril 2010

Dejo aquí una cosita que escribí para el IV Concurso de Microrrelatos organizado por Radio Onda Polígono, que se sintoniza en el 107.3 FM de Toledo. Se trataba de escribir un microrrelato con un tema relacionado con la radio, con una extensión máxima de 107 palabras (sin incluir el título). Leí las bases y me saltó esta idea a la cabeza, la escribí en quince minutos y lo mandé. No hubo suerte, ya habrá más la próxima vez. O no. Espero que les guste. Salud.

MOMENTOS HISTÓRICOS DE LA RADIO

Ni la S en Morse de Marconi, ni La Guerra de los Mundos de Orson Welles, ni el Llamamiento a la resistencia de Charles De Gaulle, ni el discurso de despedida de Salvador Allende en La Moneda, ni los pasos en la arena de Grandola Vila Morena la madrugada de los claveles. Es más, ni siquiera la primera vez que sonó Bohemian Rhapsody. Ningún momento de la historia de la radio es comparable con el que va a suceder en breves instantes: aprovechando que en la oficina la tienen siempre puesta, le dedico a Laura Y sin embargo, y le pido que se venga a vivir conmigo. 


El lenguaje cinematográfico de mis sueños

3 marzo 2009

El stop motion es una técnica de animación que consiste en aparentar el movimiento de objetos estáticos capturando fotografías. Es esa técnica tan resultona que hace que juguetes, muñecos de plastilina (claymotion) u objetos inertes cobren vida por arte de magia. Esta aparentemente rústica manera de hacer cine siempre me ha provocado una profunda curiosidad. Cada vez que veo un vídeo o una serie de fotografías de estudio del movimiento, me quedo embelesado, y siempre me hace dudar sobre la vida secreta de los objetos que nos rodean.

El primero que experimentó con esta técnica (no es exactamente lo mismo, pero el resultado es muy similar) fue el británico nacionalizado estadounidense Eadweard Muybridge, a finales del siglo XIX. Con su serie de fotografías sobre el estudio del movimiento animal y humano revolucionó la cronofotografía y puso los pilares para el cinematógrafo. Aquí tenéis su interesantísima biografía (merece la pena leerla) y un vídeo recopilatorio de sus estudios:

Me he dado cuenta, haciendo un repaso a la música que me ha marcado últimamente y buscando sus respectivos videoclips, que muchos de ellos utilizan esta técnica. Y la verdad es que me ha intrigado. Como decía más arriba, este tipo de animación siempre me ha atraído sobremanera, deben ser mis ansias secretas de que toda la casa se ponga a bailar cuando yo me voy a dormir, o de descubrir la vida secreta de los objetos, o de nosotros mismos. Hay que moverse hasta cuando se está parado. Si no es con los pies, por lo menos con la imaginación. 

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