Invisibles

6 junio 2009

Interesante aunque escueta entrevista a tres premios nacionales de traducción. En unas pocas líneas trazan brillantemente la situación del traductor literario en nuestros días. Fuente: Elpaís.com.

Los traductores levantan la voz

Tres premios nacionales de traducción conversan sobre los retos de un gremio maltratado por la industria editorial – Un debate en el Retiro aborda la profesión

JAVIER RODRÍGUEZ MARCOS  –  Madrid

EL PAÍS  –  Cultura – 06-06-2009

Los traductores no paran. En otoño estará listo el Libro Blanco de la Traducción, el lunes se celebra en el Instituto Cervantes de Madrid el simposio Traducir Europa y mañana a las 11.00 tendrá lugar en la Feria del Libro el coloquio Con traducción no hay Pirineos. Para reflexionar sobre su trabajo, EL PAÍS reunió a María Teresa Gallego Urrutia (Madrid, 1943), José Luis López Muñoz (Madrid, 1934) y Miguel Sáenz (Larache, 1932) en casa de este último. Los tres tienen en su currículo el Premio Nacional de Traducción. Mientras que gracias al anfitrión hemos leído a autores como Günter Grass, Thomas Bernhard o Salman Rushdie, a López Muñoz se le deben versiones de Faulkner, Scott Fitzgerald o Joyce Carol Oates. Entre tanto, Gallego se ha ocupado de Gide, Jonathan Littell o Modiano. Vicepresidenta de ACEtt, la sección de traductores de la asociación de escritores, ella es la que lleva las cifras: “Un 35% de lo que hay en una librería española es traducido”. La web de ACEtt (www.acett.org) contiene una tabla de tarifas mínimas recomendadas que van de los 35 euros por cada 1.000 palabras para el inglés y las lenguas romances a los 60 para las orientales. Unos mínimos que no siempre se cumplen.

Pregunta. ¿Se puede vivir de la traducción literaria?

 

Miguel Sáenz. El 90% de los traductores tiene otro oficio, algo que les obliga a una doble jornada. La traducción literaria no es rentable. Lo bueno es que puedes elegir lo que traduces.

 

José Luis López Muñoz. Un traductor es como un actor. Cuando tiene prestigio puede rechazar los papeles que no le gustan, pero eso no le garantiza interpretar lo que quiera porque igual nadie se lo ofrece.

 

M. S. Descubrir algo nuevo es una de las ventajas de este trabajo. Cuando me llegó el manuscrito de Hijos de la medianoche, Salman Rushdie no era nadie. Un caso distinto es La historia interminable. No es una obra maestra, pero tenía cuatro hijos pequeños y me apetecía. Y es el único libro que me ha dado dinero. Salvo excepciones, los editores sienten un desprecio escandaloso por el traductor.

 

María Teresa Gallego. Hay estudios que demuestran que es ínfimo el coste de una traducción bien pagada en el precio general de un libro. O sea, no pagan mal para ahorrar, sino porque nos desprecian.

 

M. S. A la mayoría les tiene sin cuidado la traducción. Lo que quieren es que les salga barata. Y las tarifas están bajando.

 

J. L. L. M. La actitud cambiará cuando los lectores protesten por la calidad de las traducciones. Aquí todo el mundo se queja pero nadie protesta.

 

P. Pero ustedes están ya consagrados…

 

M. T. G. Después de 40 años de oficio, soy una privilegiada: me dan buenos libros, no me tocan una coma, me respetan el contrato… Lo que quiero es que ésa sea la pauta para todos los traductores.

 

P. Pese a las condiciones, el nivel de la traducción en España es alto.

 

J. L. L. M. Uno traduce porque quiere comunicar algo que ha leído y que le ha gustado mucho.

 

M. S. Ahí tengo unas actas de la Comisión de Derecho Internacional, que es más fácil de traducir que una novela. Por cada página me pagan seis veces más. Si en un mes puedo ganar lo que en un año… Cuando te viene un encargo así y lo rechazas para traducir a Günter Grass es que estás loco.

 

P. ¿Cuáles serían las condiciones ideales de trabajo?

 

M. T. G. Que se cumpla la Ley de Propiedad Intelectual. Que no haya traducciones sin contrato y que no haya contratos que se salten la ley.

 

M. S. …que las editoriales respeten esos contratos. Porque las liquidaciones son de risa.

 

M. T. G. Hace falta un organismo estatal que controle eso. Que no todo tenga que pasar por el juzgado.

 

P. ¿La ley es buena?

 

M. S. Sí, pero se incumple. Y no puedes estar todo el día pleiteando con multinacionales. Hay editores que se quedan con subvenciones que deberían ir al traductor.

 

J. L. L. M. Y cuando un editor vende tu traducción -por ejemplo, al Círculo de Lectores-, lo hace por un precio que no conoces, y se queda con la mitad.

 

P. ¿Qué porcentaje del precio de un libro es para el traductor?

 

J. L. L. M. Lo habitual es un 1%. En autores libres de derechos, entre un 3% y un 5%.

 

M. T. G. De todos modos, el poco aprecio general se nota en cosas que no cuestan dinero. Muchas veces las reseñas de libros omiten en la ficha el nombre del traductor, o dicen que tal libro lo ha “traducido” la editorial equis. No digo ya poner al traductor en la cubierta del libro, cosa que hacen sólo unas pocas. Dicen que estropea el diseño.

 

M. S. Nos van a llamar vanidosos. La mayoría no lo ponen ni en la web.

 

M. T. G. No es vanidad, es un asunto laboral. El editor me pagará decentemente si sabe que le doy beneficios, que soy un valor añadido, si sabe que una buena traducción le va a dar tres céntimos más. Y para eso el lector tendrá que saber que existo. Hay gente que cree que todos los libros vienen directamente escritos en español.

 

M. S. En España hace 40 años nadie sabía quién había hecho una película. Hasta que llegaron los franceses con el cine de autor. Ahora el espectador sabe que los directores tienen nombre. Puede que un día pase eso con los traductores.


La lengua europea es la traducción

23 abril 2009

Artículo íntegro extraído de Elpaís.com (gracias Adina). Así, por la cara. A ver si se encuentra alguna solución para la vergonzante situación de la traducción.

 La traducción europea pide auxilio

Los profesionales hablan de los males que aquejan al sector y exigen apoyo a la UE – El objetivo prioritario es defender las lenguas minoritarias frente al peso del inglés

MIGUEL Á. VILLENA (ENVIADO ESPECIAL) – Bruselas

EL PAÍS – Cultura – 23-04-2009

Umberto Eco ya dijo que la auténtica lengua de Europa es la traducción. La ironía del famoso escritor italiano no deja de tener su fondo de verdad en una Unión Europea (UE) donde conviven 23 idiomas oficiales hablados en los 27 países miembros, todo ello sin incluir la existencia de más de medio centenar de lenguas regionales sin Estado. Al hilo de la sentencia de Eco, un centenar de profesionales de la traducción y de la edición, así como responsables culturales de toda la UE se reunieron el lunes en Bruselas en una conferencia para pedir medidas de apoyo al sector como forma de asegurar la diversidad cultural y el plurilingüismo.

Los participantes de la cita se comprometieron a mejorar las condiciones de los traductores literarios, a respaldar a los editores que favorezcan las versiones a otros idiomas, a desarrollar iniciativas como la de una red de librerías europeas -al estilo del programa de cine Media-, y a crear un observatorio europeo del sector que podría fijar su sede en Toledo, una ciudad con una larga tradición a través de su Escuela de Traductores.

Entre los principales desafíos se halla la necesidad de escapar a la absoluta hegemonía del inglés y la urgencia de favorecer más las traducciones entre las lenguas no mayoritarias. El impulso de las traducciones literarias, como garantía de defensa de los idiomas minoritarios, apareció como eje de varias intervenciones. El propio presidente de la Comisión Europea, el portugués José Manuel Durão Barroso, reconoció: “No albergamos resentimientos contra el inglés, pero en la era de la globalización debemos mostrar más interés por lo que otros escriben o hacen”.

De hecho, alrededor de la mitad de traducciones en la UE procede del inglés como lengua de origen, y el 80% de las versiones de cualquier idioma se vierte a este idioma, al francés o al alemán, según estudios recientes difundidos en Bruselas como documento de trabajo de la conferencia. El español alcanza un 2,6% de las traducciones como lengua de destino, según datos del año 2006.

La británica Ros Schwartz llegó a decir que los traductores cobran unos sueldos muy inferiores a los salarios de los metalúrgicos y algunas intervenciones se centraron en las penosas condiciones laborales e intelectuales en las que realizan su tarea: una de ellas se refiere a la autoría del traductor. “En bastantes ocasiones”, señalaron algunos, “ni siquiera aparecen nuestros nombres en las solapas o en las primeras páginas de los libros”. No obstante, la cita de Bruselas, auspiciada por Barroso y que tendrá continuidad en próximas conferencias, estaba dedicada más a cuestiones culturales que sindicales o profesionales, unos aspectos en los que la UE carece de competencias.

Al abundar en ese aspecto, Heinrich Schmidt-Henkel, representante de una asociación de traductores germano-hablantes, fue muy elocuente cuando afirmó: “No contamos apenas con ayudas para los traductores literarios y, por otra parte, los esfuerzos públicos deberían destinarse más a ampliar la enseñanza de idiomas en los niveles de secundaria de toda Europa que en abrir facultades de traducción”.

“¿Pueden formarse los traductores literarios?” se preguntó Schmidt-Henkel, para responder que su preparación plantea idénticos problemas a los que tienen los escritores. “Los traductores somos los segundos autores de una obra”, manifestó en una opinión suscrita por casi todos los asistentes. En lo educativo, la rectora de la Universidad para Extranjeros de Perugia (Italia), Stefania Giannini, lamentó que “se haya perdido el ejercicio de la traducción como práctica de aprendizaje” y abogó asimismo por un incremento de las horas dedicadas a la enseñanza de idiomas en los distintos ciclos educativos.

Junto al fomento escolar de los idiomas, surgieron otras iniciativas que pedían a las autoridades europeas mayor agilidad a la hora de la concesión de becas o subvenciones. Javier Santillán, editor de Gadir, uno de los pocos españoles invitados a la conferencia de Bruselas, reclamó más respaldo económico y menos burocracia a la hora de incentivar las traducciones literarias. “En ocasiones”, dijo, “he desistido de pedir ayudas por la complejidad del proceso. De otro lado, está muy bien el apoyo a los traductores, pero si no aumentamos la demanda de versiones a otros idiomas por parte de las editoriales, no vamos a ningún sitio”.

Entre las posibilidades que se barajaron en este apartado figuró la propuesta de varios editores de subvencionar la traducción de obras clásicas de la literatura europea a todos los idiomas oficiales de la UE.

Uno de los ponentes de esta cita sobre la traducción literaria, el escritor iraquí Younis Tawfik, aludió a la posibilidad de que la Escuela de Traductores de Toledo, una institución de origen medieval, acogiera en el futuro un Observatorio europeo sobre el tema orientado a hacer un seguimiento del sector. Afincado en Italia, este autor iraquí defendió el papel de puente que las traducciones pueden jugar entre las distintas culturas. Aunque la mención a Toledo fue sólo una iniciativa en boca de algunos asistentes, funcionarios de la comisaría de Multilingüismo de la UE, que dirige el rumano Leonard Orban, mostraron su simpatía por esa propuesta que podría concretarse durante la presidencia española de la UE en 2010. En esa línea, la nueva ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde, ha anunciado su propósito de impulsar las ayudas a la creación literaria y a las traducciones.

Tanto Orban como otros responsables culturales se encargaron de recordar que Europa es la región donde más se traduce y desde hace más tiempo. “La diversidad lingüística de Europa ha de contemplarse como una riqueza y no como un inconveniente”, repitieron varios participantes. “La propia UE”, explicó Durão Barroso en la apertura de la conferencia, “es una de las más importantes empleadoras del sector con un millar de intérpretes y unos 2.400 traductores para 23 idiomas”.

23 idiomas oficiales en 27 países

– Los 27 miembros de la Unión Europea cuentan con 23 idiomas oficiales y unas 60 lenguas regionales sin Estado.

– En el año 2004 se tradujeron un total de 73.791 libros en el conjunto de Europa, frente a los 48.132 traducidos en 1979, según datos de la Unesco.

– Francia ha superado en los últimos años a Alemania como principal mercado para las traducciones.

– Alrededor de la mitad de las traducciones en la UE procede del inglés como lengua del libro de origen.

– Inglés, francés y alemán suponen casi el 80% de las traducciones como lengua de destino. El italiano figura con el 3,46 y, a continuación, el español con el 2,43.

– China es el mercado emergente más importante para los libros procedentes de la Unión Europea.

 


Abril, mes de la traducción literaria

13 marzo 2009

Una de mis mayores motivaciones para estudiar mi carrera era la de ser algún día traductor literario (tiempo al tiempo, piano piano si va lontano). Por supuesto, una vez dentro te das cuenta de que la realidad es bien distinta. Por si no fuera ya difícil de por sí ese mundillo, ya se encargaban en la facultad de quitarte los pájaros de la cabeza.

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Todavía me acuerdo de la primera clase de una asignatura de traducción científico-técnica inversa español-francés: la profesora se pasó unos 15 minutos hablando de las bonanzas de traducir por los tiempos de los tiempos textos que incluyen frases como “consulte a su farmacéutico” o “para extraer el CD presione Open (Abrir) para abrir la tapa del reproductor”. Acto seguido preguntó: “porque… a ver, ¿a quién de aquí le gustaría ser traductor literario?”, y yo, con una cierta congoja como si estuviera haciendo algo malo, levanté mi solitario dedito ante las caras estupefactas que poblaban el aula. Sólo ante el peligro, de repente me vi en una discusión de besugos en francés, simplemente para explicarle a la profesora que esa era mi prioridad, era lo que más me gustaba y más ilusión me hacía, a pesar de los contras que pueda tener la traducción literaria si la comparamos con la traducción de prospectos de laxantes o de instrucciones de Tamagotchis (que llegado el caso tampoco rechazaría, simplemente prioridades). Es una elección personal, y siempre que pueda intentaré trabajar en ese camino, nada más. Lo que no me parecía lícito era ya de primeras quitarle la ilusión a un traductor imberbe. Para rematar, tuvieron que pasar unos años hasta que incluyeron una optativa (¡optativa!) de traducción literaria.

Bueno, pues para aquellos que quieran adentrarse en la traducción literaria, el mes de abril les brinda dos excelenes oportunidades para adquirir formación específica en este campo:

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Abril, Verano, y los agravios de un traductor (2)

24 febrero 2009

Continuación de Abril, Verano, y los agravios de un traductor (1).

abettegaAl par de días recibí un cuento llamado Verão (Verano), de un tal Amílcar Bettega Barbosa… en ese momento, un total desconocido para mí. A la hora de traducir, siempre que se tenga tiempo, es bueno documentarse un poco sobre las fuentes y sus autores, así que busqué información del autor por internet. Aquí es cuando empecé a ser consciente de lo que la providencia había colocado en mis manos. Resulta que el cuento que yo tenía que traducir formaba parte de un libro de relatos, Os lados do círculo (Los lados del círculo), que en 2005 le había reportado a Amílcar Bettega el Premio Portugal Telecom de Literatura, el premio literario en lengua portuguesa más importante del mundo. Sensación de vértigo. Seguí buscando y descubrí que este escritor nacido en Río Grande do Sul y afincado en París era uno de los numerosos nuevos valores de la literatura brasileña y que destacaba por abrirse un hueco en el mundillo con un estilo propio. Más vértigo. Entonces me leí tres o cuatro entrevistas que le hicieron a raíz del premio. Había un rasgo en común en todas ellas: cuando le preguntaban por su estilo y sus influencias, siempre salía a relucir el realismo fantástico y, sobre todo, un nombre mítico, mágico e importantísimo para mí: Julio Cortázar. En ese momento el vértigo desapareció y lo reemplazó la seguridad de que este trabajo iba a ser una experiencia única, placentera y memorable para mí. Y así fue. Tocaba relajarse y disfrutar, así que me dispuse, ahora sí, a leer el texto.

A primera vista, me llamó muchísimo la atención la estructura del cuento: comenzaba con dos columnas que contaban historias diferentes (paralelas, concretamente). Luego en la segunda parte las columnas parecían fusionarse, había abundantes diálogos y culminaba con una especie de mapa o esquema que al principio no entendí bien. Al final, la estructura volvía a la “normalidad” y acababa con unos párrafos como si nada de lo que había visto hubiera pasado. Después de sobrevolar el texto de esa manera, y aprovechando la valiosa soledad del momento, me zambullí en él con la inocencia de un niño.

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Abril, Verano, y los agravios de un traductor (1)

24 febrero 2009

Un día del año pasado, por estas mismas fechas, estaba echándole un vistazo a un mail de la lista de distribución de la FTI de Granada, cuando leí un mensaje que me hizo saltar de emoción de la silla. Se trataba de un mail del Círculo Cultural Antonio Machado, una asociación cultural sita en Luxemburgo, en el que se pedían traductores voluntarios del portugués al español para un número especial dedicado al relato corto en lengua portuguesa. El número debía ver la luz en abril en la revista del mismo nombre (Abril) que edita el Círculo. Además, el mensaje venía firmado por Paca Rimbau, traductora genial y mujer cercana y generosa, en cuya casa estuve viviendo un par de meses hace 4 años, mientras buscaba desesperado piso por Granada. Eran tan feliz esa casualidad que no dudé un momento y escribí para ofrecer mis servicios de aprendiz de traductor. Aunque no me fueran a pagar suponía un reto importantísimo para mí y mi primera y anhelada incursión en la traducción literaria.

Germano Almeida. Fuente: Las Provincias

Germano Almeida. Fuente: Las Provincias

La respuesta fue inmediata. Primera sorpresa: me encargaron traducir un cuento de Germano Almeida, el escritor caboverdiano más importante de las dos últimas décadas, autor de una obra básica de la literatura luso-africana moderna: El testamento del Señor Napumoceno. El cuento se titulaba Os agravos de um escritor (Los agravios de un escritor). Le eché un vistazo rápido al cuento y vi que no me plantearía demasiados problemas. Era sencillo, estaba escrito con un estilo muy claro y tenía un puntito gracioso que haría más amena la tarea. Siendo sincero esperaba un poco más del cuento, estaba entretenido, pero no era una obra maestra. Más que nada le faltaba un poco de pimienta. Aún así fue muy lindo poder traducirlo y saberme con la responsabilidad de traducir un cuento de un escritor tan importante.

Aquí tenéis mi versión del cuento:

Germano_Almeida_-_Los_agravios_de_un_escritor

Cuando envié mi traducción, el editor de la revista me respondió agradecido y con una propuesta: una nueva traducción. El tiempo apremiaba y los traductores escaseaban. Así que como había disfrutado mucho con la experiencia, acepté encantado. Portugués en vena.

Continuará…


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